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Nuestra Ciencia · Edad Biológica

Cómo envejeces, no cuántos años cumples.

Dos personas de 45 años pueden tener cuerpos separados por veinte años de desgaste. La edad cronológica no distingue entre ellas y la biológica sí. Esta página explica qué algoritmo usamos, con qué nueve marcadores se construye, cómo leer el número que te damos y, sobre todo, qué no deberías concluir de él.

La tesis

La edad cronológica es un dato administrativo: cuenta vueltas alrededor del sol y no sabe nada de tu hígado. Sirve como aproximación estadística porque casi todo el daño se acumula con el tiempo, pero se equivoca en el caso individual, que es justamente el caso que te importa.

El envejecimiento biológico es la pérdida gradual de reserva funcional en varios sistemas a la vez. Riñón, hígado, metabolismo, inmunidad y médula ósea no se desgastan al mismo ritmo en todas las personas, ni en la misma persona a lo largo de la vida. Medirlo requiere leer varios sistemas juntos y compararlos contra lo que se espera a tu edad.

Un número que se mueve con lo que haces es más útil que uno que solo sube.

Qué mide

Usamos Phenotypic Age, el algoritmo publicado por Levine y colaboradores en 2018. No es una fórmula nuestra ni un índice de bienestar: se construyó ajustando modelos de mortalidad de Gompertz sobre los datos de NHANES III y validándolos contra el seguimiento real de esa cohorte.

Lo que devuelve es la edad a la que tu perfil de mortalidad se parece más al de la población general. Si tienes 45 años y tu edad fenotípica es 38, tu bioquímica se comporta como la de alguien de 38. Es una afirmación sobre riesgo poblacional agregado, no una predicción sobre tu vida.

Esto es lo que la diferencia significa en la práctica. Tres personas de 50 años, con la misma fecha de nacimiento y tres edades biológicas distintas:

0%25%50%75%100%Probabilidad de seguir vivo5060708090100Edad cronológica
Edad biológica 40Edad biológica 50Edad biológica 60
Redibujada de la figura 4C de Levine et al. 2018, supervivencia predicha a partir de los 50 años. Son curvas de población, no un pronóstico personal. Lo que hay que ver es la forma: a los 80 años, diez años de diferencia en edad biológica separan las curvas casi veinte puntos, y a los 100 las tres se juntan en cero, porque ninguna ventaja biológica cancela la mortalidad de la última década.

A los 80 años, tres de cada cuatro personas del primer grupo siguen vivas y solo una de cada dos del tercero. La distancia entre las curvas es lo que compran diez años de edad biológica, y se abre décadas antes de que nadie note un síntoma.

Los nueve marcadores

Nueve valores de laboratorio y tu edad cronológica. Ninguno es exótico: todos salen de una química sanguínea y una biometría hemática comunes, que es precisamente la razón por la que este algoritmo se puede calcular con el checkup que ya te hiciste.

Albúmina

Función hepática y nutrición

Baja con inflamación crónica y con pérdida de reserva.

Creatinina

Función renal

El filtrado glomerular cae con la edad y con el daño acumulado.

Glucosa

Metabolismo

La disfunción metabólica acelera casi todos los demás relojes.

Proteína C reactiva

Inflamación

Entra en logaritmo: la inflamación crónica de bajo grado pesa mucho.

Linfocitos (%)

Inmunidad

La proporción linfocitaria baja conforme el sistema inmune envejece.

Volumen corpuscular medio

Hematología

El tamaño del glóbulo rojo se desvía con déficits y con estrés medular.

Ancho de distribución eritrocitaria

Hematología

La variabilidad en el tamaño celular predice mortalidad por sí sola.

Fosfatasa alcalina

Hígado y hueso

Sube con recambio óseo y con colestasis.

Leucocitos

Inmunidad

El conteo total refleja carga inflamatoria e infecciosa.

Si a tu panel le falta alguno, te lo decimos en vez de rellenar el hueco con un promedio. Un número inventado se ve igual de convincente que uno medido, y esa es exactamente la razón para no producirlo.

Por qué PhenoAge

Hay relojes más famosos. Los de metilación del ADN (Horvath, GrimAge, DunedinPACE) son extraordinarios y en varias comparaciones predicen mejor. Tienen un problema práctico: requieren un array de metilación que casi nadie en México se hace, cuesta lo que cuesta y no se repite cada seis meses.

Elegimos el reloj que puedes repetir. PhenoAge corre sobre estudios que ya te haces, así que puedes medirlo hoy, cambiar algo y volver a medirlo en seis meses. Un reloj que se actualiza dos veces al año enseña más sobre tu trayectoria que uno más preciso que verás una sola vez en la vida.

También es transparente. Cada marcador que lo mueve es un marcador que puedes ver, entender y atacar. Un reloj epigenético te da un número; este te da un número y una lista de por qué.

Cómo se lee

Lo que importa no es el número, es la diferencia contra tu edad cronológica y, más aún, hacia dónde se mueve esa diferencia. Estar dos años por encima no es una sentencia; haber pasado de menos dos a más tres en dieciocho meses sí es información.

Por eso lo mostramos junto al Pulso y siempre con su historia detrás. Un valor aislado invita a compararte con un promedio. Una curva te compara contigo, que es la única comparación que puede cambiar tu conducta.

La pregunta útil no es cuántos años tiene tu cuerpo, sino en qué dirección va.

Los límites

Es un modelo poblacional aplicado a una persona, y eso tiene consecuencias que conviene decir en voz alta. Fue derivado de una cohorte estadounidense, así que su calibración en población mexicana es una suposición razonable y no un hecho verificado.

Es sensible a lo transitorio: una infección la semana de tu extracción sube la PCR y los leucocitos, y con ellos tu edad fenotípica, sin que hayas envejecido nada. Por eso una sola medición vale poco y tres valen mucho.

Y no diagnostica. Una edad biológica elevada es una señal para mirar qué marcadores la están empujando, no una enfermedad que tratar por sí misma. Todo lo que ves aquí es informativo y no sustituye una consulta médica.

La postura

Podríamos haber inventado un índice propio, llamarlo Score trece y ajustarlo hasta que diera resultados agradables. Sería más fácil de mercadear y completamente imposible de auditar.

Preferimos un algoritmo publicado, revisado por pares y citable, aunque a veces nos dé un número incómodo. Si el número que te damos no se puede rastrear hasta un paper y hasta nueve valores de tu propio laboratorio, no deberías creerlo. Eso vale para el nuestro también.

Referencias

  1. Levine ME, Lu AT, Quach A, et al. An epigenetic biomarker of aging for lifespan and healthspan. Aging (Albany NY). 2018;10(4):573-591. El artículo que define Phenotypic Age a partir de nueve marcadores clínicos y la edad, y sobre el que está construido lo que calculamos.
  2. Liu Z, Kuo PL, Horvath S, Crimmins E, Ferrucci L, Levine M. A new aging measure captures morbidity and mortality risk across diverse subpopulations from NHANES IV. PLoS Medicine. 2018;15(12):e1002718. La validación en una cohorte distinta y en subpoblaciones distintas, que es la parte que hace confiable a la medida.

Mide la tuya.

Los nueve marcadores vienen en cualquiera de nuestros checkups. Si ya te hiciste uno recientemente, sube el PDF y lo calculamos con eso.